lunes, 19 de julio de 2010
lunes, 5 de julio de 2010
domingo, 27 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
lacka esperando un taxi
Lo sé y me aparta la boca de su seno. Me da un beso en el cabello y me dice NO. No todo es esto, pero por lo menos es algo y no hay que pensarlo mucho como para retener lo que no es mucho. Lo que es algo se queda con los que quieren mucho y yo no quiero que me sostenga, sino que me lleve de vez en cuando para que no se caiga y para que yo no caiga de culo esos días de borrachera.
No todos nos sentimos mal por estar solos.
No todos saben que tu estas más sola que yo.
Me dice que por eso me busca, le ayuda a estar más sola. O le ayuda a fantasear que terminara conmigo alejada de todos o sólo terminar para estar con otro en otro lado, de preferencia no en bancas de parques y si merendando después de buen sexo y llamarme para que sepa que la esta pasando bien y ella esperar que me queje de mi vida, de la existencia y por qué nada de lo que quiero explicarme me será respondido y por qué no viene para que le perfore el ano y así pensar que todavía nos queremos a nuestro modo: Sin compromisos.
No necesito verte para estar sobrio.
No necesito verte para saber que me quieres.
Si se tratara de eso, no necesitaríamos ver a nadie, estar sobrio y saber que te quiero, porque no se trata de nosotros, se trata más de lo que nos rodea y aunque no es mucho como esa chica linda como puta fina o un atardecer, que por lo cierto no encuentro nada lindo en eso, es más de ellos, esos que nos miran a veces, que de nosotros.
Y eso de dios, que cada uno lo somos.
Hoy no, hoy es día de cursilería.
Los ojos fijos en lo que se llama firmamento.
No son bellos los atardeceres?
Es en lo que pensaba.
Baje la mirada para ver ese geranio que nunca crecería y volví a mirar ese cielo que no cambiaria. Mire alrededor y todo me parecía tan igual como si no tuviera sensibilidad para el cambio, como si se tratara de pasar y seguir pasando y seguir y seguir, nada más eso. Dentro era igual aunque unas cosas dolían más que otras y los recuerdos, hacer de ellos fatalidad, arruinaban el pasar, pero igual.
Los ojos fijos en lo que se llama firmamento.
Allá no hay nada para nosotros
Baja la mirada hacia el piso.
Se refiere a la humanidad. Se refiere a lo que no hay. Se refiere a crecer. Pronto tendrá que buscar trabajo, tener una pareja estable e hijos. Se refiere a que no hay humanidad.
Bah¡ como si se tratara de eso. Mírame a los ojos cuando te digo eso, aunque yo ni los asome a los tuyos.
Me dice que traerá otra cerveza. Cuando le digo para acompañarle no dice ni si ni no, sólo se para y camina lenta para que le alcance con la botella. A su lado me agarra la mano y entrecruza sus dedos con los míos.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Qbi
(Fragmento...)
La música se reproduce en orden aleatorio, la Tv en silencio, hombres negros parecen gritarse y apuñalarse en un algún callejón de algún barrio norteamericano. Takako Minekawa suena mínima, repetitiva. I can´t Sleep, I Can´t Sleep, y regresa Kokoro de entre la niebla y se queda alguna parte de la habitación, en compañía de alguna araña casera acechando polillas entre el polvo que se acumula en esta soledad. Imaginar es vivir la vida como tu quieres, usando lo poco que queda en el disco duro arrancamos e inventamos otro mundo más feliz o más cruel o peor aun más real, se trata a veces de prolongar lo inevitable, se trata a veces de que lo finales no existen y los reinicios suelen ser sólo un juego de palabras.
Conocí una japonesa cuando tenía 19 años una tía de 29 años pero que parecía de 17, biotipo raro la de estos japoneses, muy linda la “chica” Kokoro Nishimura, llegó a mi vida de casualidad porque una amiga mía se casaba con un japonés que conoció mientras trabajaba en la embajada peruano japonesa en Lima, vino a la boda y se quedó un par de meses, yo mongo a esa edad y ahora también sigo mongo; pero fueron esas circunstancias en que las cosas van a suceder aunque parezcan que no sucederán; suceden y así fue. Nos conocimos en la boda y entablamos una relación muy rápido en sólo un mes ya éramos enamorados y en los dos meses siguientes me mudé a vivir con ella, en esos meses nos concentramos mucho en el sexo, casi en todo momento y casi en cualquier lugar. Kokoro gemía con voz delgada como si estuviera llorando y todo el tiempo. La gente creía que yo estaba con ella por interés para que me llevará a su país a chambear o eso, pero la verdad que en esas épocas estaba descubriendo el sexo aunque tardíamente y sólo era que me gustaba mucho y me excitaba porque además estaba linda y era sexo disponible casi en todo momento, era mejor que jalarse la tripa todos los días, que suerte tenía en esas épocas, aunque luego me di cuenta que le quería y que me había enamorado hasta los huesos. Yo le hablaba de cine japonés un poquito, porque ella sabía más de animes, aunque eso lo olvidábamos pronto y pasábamos a lo nuestro, cuando quería sexo le agarra de su chochito y yo le recordaba a Nagisa Oshima, -un viejo feo que estudió Derecho y llegó a ser un muy buen director de cine japonés- y ella se reía también con voz delgadísima. Cuando se fue regrese a la miseria ósea a la paja, a la soledad y un poco también a la tristeza, una completa mierda. Un día cuando me fui al trabajo, después de la universidad, me llamaron a la tienda donde cambiaba dólares y me avisaron que recogiera a mi “novia” era una voz de tombo, así les llamamos a la policía acá, pero no delante de ellos- sentía que era la voz de un tombo y luego lo confirme, estos tíos tienen un modo singular de hablar, su voz firme y con autoridad me asustó un poco, pero siempre me asustaban desde niño, no sé por qué, aproposito necesitamos más policías en está ciudad. Kokoro la japonesita que ya era mi flaca había subido a Sacsayhuaman de turista ya casi entrada la noche y mientras regresaba caminando por la carretera y en la parte más oscura le cogieron dos tipos encapuchados le quitaron su mochila y le obligaron a que se bajara el pantalón, luego uno de ellos le agarró de la boca mientras se bajaba el cierre de la bragueta, le tapaba con sus manos muy fuerte su pequeña boca, y ella primero trataba de gritar luego sólo lloraba muy asustada, y asi se turnaron los tipos mientras uno vigilaba el otro abusaba de Kokoro. Las luces de los carros pasaban tenues sin percatarse de lo que sucedía prolongaban la desesperación de la japonesita y aumentaban la ansiedad de los violadores, Kokoro intentó escapar pero no podía, hasta que un carro pasó demasiado cerca del lugar en donde sucedía y por el susto de ser descubiertos los tipos escaparon. Los policías la encontraron sentada de cuclillas al borde de la carretera llorando y muy asustada, le preguntaron qué había pasado, le llevaron a la comisaría y denunció sólo el robo de la mochila, nada más, todos supusieron que sólo fue un robo y que la desesperación y los nervios eran por el susto del supuesto asalto, no les dijo nada más, creo que las mujeres del Japón son casi iguales a las de este país o las de Honduras o Dinamarca, que a veces callan ciertas cosas que no deben callar. No supe como consolarla estuvo llorando mucho tiempo en la ducha, cuando salió tenía la palma de sus manos muy blancas y arrugadas, como pedazos de cuero remojados, y su piel era la de un fantasma porque demasiado tiempo bajo el agua. Le di un calmante y aun así seguía sollozando; a partir de ese día nunca volvió a salir sola y yo tampoco la dejaba sola. De pronto entristeció decidió regresar a su país.
Recuerdo a Kokoro con su castellano recontra pateado, recuerdo sus ojitos como dos pececitos que se movían rápido en un charco de agua transparente, su nariz de uva y sus labios de cerezas pegajosas parecía como que siempre querían besarme. Recuerdo que cuando se fue me abrazo muy fuerte y yo aun movido por la resaca de la noche anterior, no supe qué hacer. Me dijo “no te olvides nunca de tu japonesita”, después me quede recontra solo, las noches no podían haber sido más negras, las tardes eran más solitarias y tristes que de costumbre. No, no la quería ni mierda, pero extrañaba tanto que estuviera colgada de mi cuello, sus pasos pequeños apresurados tratando de alcanzarme entre la gente y yo que no soltaba sus manos. Extrañaba agarrarle el culo y que ella estuviera siempre con su sonrisa, como que feliz, cuando estaban mis manos sobre su cuerpo como quién dice que le encantaba estar a mi lado. Recuerdo que buscaba parques vacios para contarme de aquel otro lado del mundo y decía que este frio era nada en comparación del invierno del lugar donde nació, que este frio era más bien nostálgico, que el aire de esta ciudad golpeaba su tranquilidad y la entristecía.
A veces Kokoro en mi memoria es bruma, y la bruma desaparece entre la bruma.
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lunes, 3 de mayo de 2010
R Pisstol
El Hombre Que (Se) Inventó Machupicchu. En Juliaca.No sé cómo es que yo vine a dar aquí. Supongo la falta de empleo en otra ciudad. Antes yo bebía demasiado por la falta de empleo, ahora tengo un empleo y (lo conseguí con esa condición): NO puedo beber. Ahora administro un depósito de cerveza.
No hablo de un depósito cualquiera. De una botillería mas o menos provista. Para eso no se necesita un administrador con estudios universitarios como yo, sino apenas un tipo sin nada mejor que hacer que estar despierto las 24 horas. Lo que yo administro es un verdadero depósito. El más grande de esta ciudad. Desde mi oficina puedo ver a veces unas 5 mil, 6 mil, hasta una vez, más de 12 mil cajas de cerveza. Una sobre otra. En el patio de descargas, encima de los tráileres. No sean. Calculen rápido cuántas botellas hay en 12 mil cajas de cerveza.
Y yo no puedo agarrar una maldita botella. Cada mañana, cuando entramos al trabajo, desde mi hasta el último tío, el tío que limpia el baño, pasamos por el control: soplamos el bendito detector. Un vaso de cerveza la noche anterior o lo que fuera y estás fuera. La traza molecular del alcohol es imposible de esconder. Hagas lo que hagas. Si das positivo te hacen una prueba de sangre. Si das positivo estás fuera. Si apelas envían una muestra hasta Lima, de ahí no hay salida.
En cualquier caso, si lo envían a Lima y por si las dudas, mejor renuncias. La duda no favorece al reo, sino al dueño.
No es que me haga gracia, obvio, pero el dueño de la empresa es un puto fanático imbécil y cagado y estricto csm antialcohol. Pero, otra vez, un empleo es un empleo y además gano bastante bien. Viajo cada dos fines de semana a Arequipa. En AVION.
Tengo una secretaria. Es guapa, no digamos ni mucho ni poco sino suficiente. Vive en un asentamiento humano que se llama Señor de Torrechayoc, así que ya imaginarán. No es que tenga los dientes de modelo. Es que tiene algo. Tampoco bebe, así que en estos días no hay forma humana de invitarle a salir. Todos los malditos días viene con una jodida falda larga a flores. No le he preguntado, pero supongo que es una puta religiosa.
Pero pero pero, eso es otro asunto. Hablaba sobre esta ciudad, la más horrible del mundo. Juliaca. No es como Machupicchu. El otro día pasaron por aquí unos amigos de Arequipa regreso de sus vacaciones por ahí. El paraíso entre las ruinas que me contaron. Donde la coca y las gringas y eso.
jueves, 22 de abril de 2010
martes, 13 de abril de 2010
R Pisstol
ADICTO
Era tan adicto al sexo que hubiera sido capaz de follar al lado del cadáver de su madre. Bueno, en realidad no fue capaz de hacerlo. Pero si en el baño del velatorio.
Ella no era tan extremista. Pero sus hormonas le jugaban buenas pasadas, buenas decía, desde el colegio o desde un día de esos de muy pequeña que no se acuerda. Pero si se acordaba de haber follado a los diecisiete años en la última grada de una tribuna norte repleta, una tarde de sol y cánticos. Se acordaba de los equipos que jugaban y también que el chico de turno temblaba como un corderito fatal.
Así que como las cosas están escritas, tarde o temprano iban a encontrarse. Y conocerse. Y salir. Y fue así como llegaron a follar en el baño del velatorio.
Después de la muerte de su madre [la de él, la de ella todavía vivía pero hubiera querido estar muerta de saber todas las cosas que su hijita hacía] las cosas empezaron a ponerse peor aunque ella siempre le llevaba ventaja por varios cuerpos, digamos de dos o tres a uno. El no se hacía ningún problema, aquel año probablemente hubiera terminado de arrasar con las chicas de media ciudad –sin exagerar- si su madre no se hubiera puesto enferma y luego muerta.
Talvez ese fue el problema y talvez el principio del fin. Quién sabe. O quería morirse él también. Entre todos los caminos malos disponibles para morirse eligió el peor en cualquier sentido (y más en el sentido de placer). Quería probarlo todo. Y empezó a frecuentar prostitutas. Así que así entre fiestas y eyaculaciones se fue la fortuna que su madre le había heredado. Y obviamente la suerte de no tener que trabajar también. Esto último lo condujo a los ambientes extranjeros por dinero y después a los más sucios y penosos antros homosexuales locales por un poco menos de dinero que al final era algo más para sobrevivir con mediana gracia y ulterior comodidad. Alguna vez hablamos sobre si se cuidaba, si usaba protección y eso, y con absoluta tranquilidad, una tranquilidad que asustaba además, me dijo que no. Que esperaba que alguno de sus amantes o clientes ocasionales le contagiara el bicho.
Yo decía dentro de mí, mierda, si el tío se ha tirado a media ciudad, fácil que ya lleva el dichoso bicho insertado. Así que cuando una vez me fui a dormir con Ella no pensé siquiera un segundo en tocarla y todo lo que sigue. Y eso que estábamos medios borrachos los dos. Nunca antes y nunca después he sido capaz de tirarme a una chica que haya estado con algún conocido o amigo mío, y Ella no iba a ser la excepción. A mí simplemente no se me para de sólo pensar en la posibilidad abierta de un agujero en el que ha estado otro. El agujero de cualquier chica. Con protección o no.
Y así sigue la historia hasta que una noche o madrugada tres de la mañana la encontré sola en la cocina con su cara y sus manos y casi desnuda y apenas iluminada por la luz del microondas.
-No puedes dormir.
-No.
-Una mierda de fiesta.
-Sí.
-Es una mierda mezclar tragos.
-Sí. Y la coca más pateada.
-Sí, la coca más pateada.
-Te peleaste.
-Estabas llorando.
-Estoy llorando.
Mierda. Y no nos decimos nada más. Afuera no hay nada más que luces de la ciudad que se prolongan hasta fundirse con el azulado del cielo y la madrugada. Adentro el sonido del televisor sin volumen plantado en un canal de noticias junto al zumbido de la cafetera italiana. Bajo nuestros pies el frío piso cerámico negro de la cocina minimal.
Después, mientras enciendo un Hamilton, con la respiración a su lado, estoy mas sano que antes de la jodida fiesta y estoy ya pensando en si estoy muerto o en cuantos días me faltarán. El mundo al otro lado de la ventana se dispersa en mil millones de paisajes distintos.
martes, 16 de marzo de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
dios necesita un nuevo nombre
BASADO EN UN sueño REAL
(*)Todo a mí alrededor son caras conocidas/sitios gastados, caras gastadas./Listas y despiertas para sus carreras diarias/hacia ningún sitio, hacia ningún sitio./Sus lágrimas empañan las gafas inexpresivas, inexpresivas./Oculto mi cabeza, quiero ahogarme en mi pena/no hay mañana, no hay mañana.
Ellas están sentadas en tres filas de bancos, cada una más alta que la otra, simulando ser tribunas. Escuchan como esa mujer les habla sobre la celestialidad del regreso a lo primitivo y lo definitivo de su respuesta hacia el opresor de su conciencia.
Visten un hábito gastado y limpio, renovado por un tinte natural que lo hace opaco pero no negro.
No son monjas.
Preguntan que quién debe ser la elegida como si eso se trataría de una elección. Ella sabia que era la última pecaminosa que había llegado y le tocaba el papel.
Oremos.
En cierto modo resulta divertido, en cierto modo triste./Los sueños en los que agonizo son los mejores que he tenido./Resulta duro de decir, duro de aceptar cuando la gente camina en círculos./Es un mundo desquiciado.
(Los sueños en los que muero son los mejores que he tenido)
No le enojaron por haber mojado el piso, ni porque no se haya levantado de la tribuna, era un hecho natural, cosa de los hombres libres, cosa que perjudicaría a la madera sin barniz ni capa de cera, pero que a toda vista era un incidente intrascendente cuando la meta es llegar a los albores de la humanidad.
Le dieron permiso para que se quede conmigo por una hora, para que me frote la cabeza y me diga algo cariñoso que no entienda, un criptograma de amor. Un te quiero pulsado de abandono.
Niños esperando el día en que se sentirán bien/feliz cumpleaños, feliz cumpleaños/programados para sentir en el modo en que deberían/siéntate y escucha, siéntate y escucha./En el colegio estaba muy nervioso/nadie me conocía, nadie me conocía./Maestro dime cual es mi lección/mira a través de mi, mira a través de mi.
Mientras está conmigo le quitan la túnica y quedando completamente desnuda con su figura joven, nada rancia, con todos los vellos -que ella hubiera podido evitar- crecidos, la visten como muñeca: una pequeña tanga blanca de donde salen esos pelos escapando de su destino de estética actual, un brasier que sostiene y junta esas tetas, un polo con suficiente escote como para mostrar o justificar la anterior prenda, unos jeanes ajustados que le levantan el culo y… una mochila.
No dejes que te mire así- le dice la “madre”
No sé qué comienzo es mejor, el que los empieza la gente o los que acaba el mundo.
En cierto modo resulta divertido, en cierto modo triste./Los sueños en los que agonizo son los mejores que he tenido.
DESPIERTO.
NO.
NO ES UN sueño.
Estoy en la pequeña tribuna junto a las demás mujeres, viendo por la tv como el centro de la ciudad colapsa después de la explosión.
Resulta duro de decir, duro de aceptar/cuando la gente camina en círculos./Es un mundo desquiciado./Amplia tu mundo./Mundo loco.
(*)GARY JULES - MAD WORLD
miércoles, 27 de enero de 2010
Yo-Pterodáctilo
A esta hora de la madrugada todo se torna azul y el naranja se aproxima en el horizonte como una enorme bola de fuego, a esta hora todo el azul del cielo se convierte en mariposas que regresan a tu rostro y cuando sonríes las mariposas abren sus alas y otra vez el mundo se vuelve azul y yo cursi hasta los huesos.
Yo soy un pterodáctilo naranja salmón que no vuela en la densidad de tu cielo, soy un monstruo que se esconde en el interior del pterodáctilo y con la simbiosis nos consumimos a pedazos y lentamente.
Una vez rompiste el hielo en la que vivíamos el monstruo y yo-pterodáctilo, pero pasó tanto tiempo que olvidamos de como volar, cortamos nuestras alas, nuestras patas y volvimos a ser un huevo.
Estos días son los mismos, el tiempo es un árbol de otoño con sus ramas que se extienden en horas, minutos, segundos, pero la edad no me deja crecer; las hojas también son azules y caen con las posibilidades, es decir con lo que pudo haber sido y no fue.
A veces un golpe de nostalgia descansa la mente de la voracidad del insomnio, pero la noche es dura y es inútil el combate.
Azul, lila, morado, violeta, así hueles y así cargas la ausencia de quién te quiere.
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